A caballo con su lanza, escudero, molinos de viento, la duquesa, Dulcinea, los titiriteros, sus monstruos y fantasmas, don Quijote galopa por los veinte cuadros de Graciela Aguerre expuestos en la galería Carmen Carrión.
Mil colores para ilustrar la obra de las mil lecturas, particular regalo de la artista bonaerense por el 400 cumpleaños de las andanzas del caballero que, en esta ocasión, hasta va en bicicleta, tal es la libertad de sus pinceles.
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La pintora argentina, Graciela Aguerre, expone su serie 'El Quijote' en Santander. / R. RUIZ |
-¿Qué descubrió pintando el Quijote?
-Pensé en el Quijote cuando la galería me invitó a exponer, sobre todo por la celebración del cuarto centenario. Este proyecto me obligó a releer el libro, la primera vez era muy joven y en esta ocasión lo hice con una visión de madurez, y me ha llenado de asombro por la vigencia de sus pasajes en pleno siglo XXI.
-¿De qué color es la historia?
-Al Quijote lo veo luminoso, blanco, plateado, lleno de luz, a pesar de que tiene sus sombras.
-¿Qué aventura no ha podido eludir para la serie?
-He procurado que cada cuadro reflejase una historia diferente, cada obra es en sí misma un tema. Destaco el titulado 'En un lugar de La Mancha', con un Quijote en primer plano y un paisaje contemporáneo de Castilla La Mancha, una tierra que conozco; o 'El amigo fiel', con un rústico Sancho que destaca frente a la abstracción de don Quijote...
-¿Proyecta nuevas exposiciones de pintura basadas en otras obras?
-No lo he pensado. Hacer 'El Quijote' ha sido muy gratificante, durante tres meses me dediqué por completo a esta serie. Pero centrarse en una obra es muy comprometido, porque obliga. Es diferente cuando el artista puede pintar libremente, con sus propias ideas. Referirse a un tema en concreto es un compromiso.
-¿Qué impera, la libertad creativa o el mercantilismo?
-El artista goza hoy del privilegio de la total libertad para expresarse, no está obligado a seguir escuelas ni es juzgado por pintar de una u otra forma. Ahora el espectador comprende esto con apertura de espíritu. En cuanto a la comercialización, en estos tiempos no es nada sencilla, porque hay muchísima oferta de arte, competencia, y el artista tiene que someterse a los tejes y manejes de otros, a los altibajos de las economías de los países... De esto no se puede hacer cargo.
-¿Se premia la fidelidad a uno mismo en un mundo de subordinación?
-La fidelidad es fundamental. Yo nunca pinté para gustar, es un principio que he mantenido inalterable a través de toda mi trayectoria. Guste o no guste siempre he pintado lo que he sentido adentro. El resto no depende de mí.
-¿Sobrevivió la cultura a la crisis argentina?
-Argentina sufrió un gran problema económico por la corrupción de políticos y se sucedieron multitud de problemas locales difíciles de resolver. Pero nunca llegó la crisis a la cultura. La cultura argentina siguió creciendo y creciendo como pudo, vendiendo o no, trabajando sin cobrar. Por todo el país crecieron las exposiciones, las obras de teatro, conferencias, y se multiplicaron las galerías y casas de cultura. Cada vez tenemos allá más arte y más cultura, es una maravilla. No sé si es un fenómero frecuente o sólo ha ocurrido allá.
-¿Cuál ha sido su trayectoria?
-He participado en más de 200 exposiciones colectivas y 23 individuales, en Argentina y en otros países. Ésta es mi quinta exposición en España, todas ellas han tenido lugar en Cantabria, donde residen dos de mis hijos. Por ello es doblemente gratificante para mí viajar a España.
-En esta vida, ¿hacen falta más Sanchos?
-Siempre Sanchos, pero también Quijotes, ambos. Una de las maravillas de la obra es que, al final, las personalidades se cambian, y mientras Sancho se va mistificando, Quijote se convierte en el cuerdo.
-¿Hasta cuándo podrá visitarse la exposición?
-Hasta el 29 de septiembre permanecerá en esta galería. Todos los cuadros están basados en un fragmento de la obra, una historia, un romance... He dotado a cada uno de marcos artesanales individualizados en función de la temática, que dejan todo el protagonismo al cuadro, cuestión que considero fundamental.
MARIÑA ÁLVAREZ/SANTANDER